LOS MOTIVOS DE ENRIQUE GÓMEZ


"De la abundancia del corazón habla la boca”. Estas palabras que el relato evangélico pone en labios de Jesucristo son muy ciertas, pues aquello en lo que el ser humano pone sus preocupaciones, sus temores, sus alegrías o sus deseos, es lo que brota a cada momento en sus conversaciones. 

Pero la sentencia es igualmente aplicable a la palabra escrita. Y resulta exactamente cierta en el caso de Enrique Gómez Orozco (EGO), el dueño del periódico a.m., quien se solaza vomitando el veneno que padece dentro de sí para insultar, para agredir, para calumniar y, en pocas palabras, para violentar a Bárbara Botello, cada vez que toma la pluma, o la laptop, para escribir un artículo. 

Y la cantidad de veneno que produce el corazón de EGO debe de ser francamente abundante, pues ya va para una década en que no ha cesado de perseguir e insultar a una dama tanto en las páginas de su periódico, como en las conversaciones que tiene con su círculo de amigos tanto de la política como del empresariado local. 

En su discurso de odio contra Bárbara Botello, EGO ya se muestra fuera de sí. Llama abiertamente a votar en contra de ella. Con ello, se pone, por lo tanto, del lado de su contrincante del PAN, con lo que nuevamente le da la razón a aquellos que desde hace décadas llaman a su periódico no a.m., sino A.N. en referencia a que se trata de un órgano oficialista de los gobiernos de Acción Nacional. 

Pero no sólo es su columna, es el periódico en su conjunto, el que se ha volcado en contra de una actora política. Cada nota que publican sobre ella es para agredirla. La redacción del periódico claramente le mete mano a las notas escritas por los reporteros para agregar la visión de odio de EGO. 

De manera que en ese tema, como en muchos otros, el periódico ha perdido credibilidad y prestigio. ¿Cómo creer en la objetividad del a.m. cuando sus dueños se encuentran litigando asuntos civiles y penales contra Bárbara Botello? ¿Cómo esperar objetividad en un medio que festina cada nuevo ataque de la Fiscalía y del PAN-Gobierno en contra de Bárbara Botello, pero cuyo dueño calla como momia cada vez que la propia Bárbara le gana a la Fiscalía?

“No se puede esperar imparcialidad de un medio cuyo dueño ha abandonado la supuesta objetividad periodística para convertirse en porrista de Acción Nacional y gatillero contra quien representa la auténtica oposición a los 33 años del PAN en Guanajuato. Automáticamente, todos los comentarios negativos de EGO y del a.m. pierden credibilidad por ser interesados y afectados de parcialidad. 

Por esa y por otras razones las ventas del periódico han bajado drásticamente. Son unos cuantos miles de ejemplares los que venden al día y no se ve que se vayan a levantar. La lectura de noticias a través de portales digitales y redes sociales ha minado de manera progresiva y consistente al a.m. El liderazgo que antaño presumían se está convirtiendo en polvo. 

Por eso la única esperanza de EGO es seguir viviendo del dinero público. Seguir firmando jugosos contratos con los gobiernos de Acción Nacional en el Estado y en León. Ante las bajas ventas de periódicos de papel, es lógico que cada vez menos empresas desean anunciarse en sus páginas. Así se entiende la desesperación de EGO porque su enemiga Bárbara Botello no llegue al gobierno municipal y que Morena no gane, pues se trata de un partido que, felizmente, no se somete a los chantajes ni a las extorsiones de los pseudo-periodistas. 

EGO sabe muy bien que sus columnas llenas de odio no son leídas por quienes no lo conocen. Para el 99.99% de los leoneses EGO es un total desconocido y no le importa el veneno con que se embriaga. El otro 0.01%, que sí lo lee, lo lee porque lo conoce, porque sabe quién es. Pero por lo mismo que lo conoce no le cree. Saben su historia y conocen su personalidad. 

Por eso la desesperación es evidente y el odio es mayúsculo. Es evidente que la decadencia del periódico a.m. llega al mismo tiempo que la decadencia del PAN en Guanajuato y que la decadencia del propio Enrique Gómez como persona, pues no habla bien de quien se hizo pasar por empresario exitoso, verse convertido en palero de un partido para seguir mendigando la firma de contratos.


Salvador Ramírez Argote



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